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miércoles, 21 de mayo de 2008

La crisis carnívora

Director: Pedro Rivero
Guión: Pedro Rivero, Egoitz Moreno
Producción: Continental Producciones (España)
Género: Animación/ Comedia negra
Música: Daniel Tejerina
Duración: 80 min.

Año: 2008


Esta semana se ha estrenado en nuestros cines el primer largometraje realizado con tecnología de animación flash. De hecho son los mismos Nikodermo, los creadores de la serie Cálico electrónico, los que ahora presentan La crisis carnívora, una película en que los protagonistas son animales y la trama trata de luchas por hacerse con el poder de ‘la jungla’. Tiene ese parecido a El rey león, lo que pasa es que a diferencia de la película de Disney, ésta sin duda, está en otra línea. Más gamberra y grosera, igual que el Cálico o que Torrente. Para que os hagáis una idea, la canción de éste largometraje se titula Hijo de puta más. Además, aquí el heroe es una hiena.

Os dejo el trailer de una película que cuenta con los doblajes de Enrique San Francisco, Pablo Carbonell, Pedro Reyes, Álex Angulo, José Coronado y Carlos Sobera, entre otros.



Lo que será interesante es ver hasta que punto puede tener acogida entre el público, en el cine. Hasta el momento, la animación flash sólo tenía salida, prácticamente, a través de Internet: una producción de bajo coste que llegaba fácilmente a su audiencia ‘especializada’. Con el salto al cine, ésta técnica llegará a gente que la desconocía hasta el momento. Junto con ésta premisa, su contenido insolente (hasta cierto punto, cutre) puede desagradar a más de un espectador. Ya veremos.

La contradicción de Félix de Azúa

El artículo Cultos hasta la náusea (El País, 10/05/08), escrito por el filosofo Félix de Azúa, es en el fondo un clamo más hacia defender la cultura de elite frente a la cultura de masas. En un inicio, de Azúa expone con buenos argumentos la problemática de las subvenciones estatales a actividades culturales. Denuncia que éste tipo de actuaciones insultan nuestra democracia, puesto que las administraciones siempre ayudan a las industrias culturales más cercanas a su concepción de lo que es cultura; e incluso a veces a las industrias culturales amigas. Para contextualizar dicho texto, Félix de Azúa crítica al escritor francés Alain Brossat por sus recientes afirmaciones, en especial la de concebir una “democracia cultural”. Como decía, el escritor español niega esa democracia y hace paralelismos con “la democracia orgánica de Franco, o la democracia popular de los comunistas”.

De Azúa tiene razón. Existen expresiones culturales que están más discriminadas que otras, por ejemplo, y evidentemente, las que participan en el mercado de la industria cultural, reciben más cobijo. Es por eso, que él mismo opta por una absoluta liberalización del mercado cultural como solución a éste hecho. Pero aquí es dónde de Azúa cae en la contradicción. A mi modo de ver, el artículo pega un salto de tema y ahora el escritor arremete contra el mercantilismo del arte, es decir, contra la banalización de sufren los significados de los productos culturales al ser comercializados. Y en referencia a estos, hace una enumeración dónde incluye la opera y el fútbol. Por tanto, Félix de Azúa muestra que el umbral para considerar lo que es y lo que no es cultura no se basa en el clásico elitismo, sino en una cuestión de fondo, de las verdaderas intenciones, del amor al arte, no al dinero. Sin embargo, se trata también de distinguir la cultura de elite con la cultura de masas, aunque sea, el suyo, un criterio, aparentemente, más abierto. Dejando de lado juicios de valor, una expresión es cultural tenga el trasfondo que tenga, ya sea ideal o pragmático.

No comprendo éste apoyo a la liberalización del mercado, para luego criticar la mercantilización de la cultura, del conocimiento y de la información. Según interpreto, parece como si el mismo autor no supiera encontrar una solución definitiva: si se liberaliza, se mercantiliza, y si hay intervencionismo estatal, se vuelve tendencioso.

martes, 18 de marzo de 2008

Chikilicuatre no es el único

En los últimos tiempos el Festival de Eurovisión se ha ido convirtiendo más en un espectáculo televisivo, que un concurso musical. La puesta en escena, la caracterización de los cantantes, la originalidad del show, etc., han ido cobrando importancia, y lo podemos comprobar con los ganadores de una de las recientes ediciones en la que ganaron un grupo de fineses disfrazados de monstruos. Esta transformación de la gala podría ser debida muy probablemente a la necesidad que tenía el festival de renovarse. Poco a poco, el interés que despertaba había ido a menos, y con eso se ha encontrado el remedio.
Este año, Roberto Chikilicuatre no estará sólo en medio de cantantes mediocres, insulsos y repetitivos. He estado curioseando por saber cuales serán sus rivales y me han llamado la atención un par de cosas. La primera es el candidato de Irlanda, que no es hombre ni mujer, sino un pajarraco que se llama Dustin (Dustin, the turkey) y que en la canción pide que le den los doce puntos. En la línea de Irlanda, los cantantes de Letonia, Croacia, Bélgica o Bosnia y Herzegovina también son de los que admiten sin tapujos la verdadera realidad de lo que es Eurovisión.



Y la otra cosa que me ha sorprendido es la canción de Bulgaria, ¡electrohouse y breaks en Eurovisión! Hay madre mía…



Para que podáis valorar vosotros mismos las posibilidades de ganar que tiene Rodolfo, os dejo el link con la página donde salen los video clips de los participantes.

domingo, 16 de marzo de 2008

Culturales franceses, culturales españoles

Que tres de los grandes periódicos franceses ofrezcan dos suplementos culturales en su web dice, a priori, mucho a favor del interés de la población francesa por la cultura. Sin embargo, y antes de reprochar el bajo nivel de lectura de nuestro país, querría comentar cuáles son los contenidos de estos suplementos. De hecho, algunos de los temas que están incluidos, por ejemplo en el Libération, nos serian inimaginables de encontrar en alguno de los diarios españoles. Parece ser que en nuestro país vecino la concepción de lo que es cultura, es mucho más amplia, porque en el caso que comentaba del Libération, la portada que me encontré de la edición digital, comentaba el boom mediático del desnudo de la primera dama francesa, Carla Bruni. Dando una ojeada a Babelia, El Cultural o ABCD, suplementos de los principales diarios españoles, encontramos revisiones sobre productos culturales considerados más elitistas y enmarcados dentro de las clásicas disciplinas del arte. A lo que me refiero, es que en España no hay en la prensa de referencia, una cultura (y valga la redundancia) de prestar atención a la cultura de masas, es decir, a los fenómenos culturales vinculados más a su condición social que artística.
Posiblemente, muchos reprocharían que un semanario cultural que trate el desnudo de un personaje famoso, pero el sensacionalismo no está en el tema sino en el tratamiento. El caso del diario que he tomado por ejemplo es el más claro: dispone de una sección, Tentations, llena de temas que se podrían considerar de ocio, tecnología, curiosidades, etc. Aún así, los vecinos franceses también dedican bastante espacio a temáticas de cultura más consolidadas, y en especial a la literatura, puesto que Le Monde, Libération y Le Fígaro tienen suplementos de sólo libros.

Es evidente que en Francia, el periodismo cultural ya está en pleno proceso de reconversión hacia un periodismo de ocio que abarque muchos más temas y disciplinas que lo qué la tradición ha marcado. Desconozco las características de las audiencias de estos tres diarios, sin embargo, intuyo que la media de edad es menor que los principales periódicos españoles, porque los contenidos franceses son mucho más frescos y cercanos. En España, parece que a los editores les cuesta ofrecer unos contenidos que atraigan a las nuevas generaciones. Es el caso de La Vanguardia, que tiene unos lectores con una media de edad bastante alta. Aún así, parece que en el diario catalán se están espabilando, ya que, al menos a mi modo de ver, su suplemento cultural es el más dinámico e innovador de los del país.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Mímica y juego

Barcelona, como ciudad eminentemente turista, tiene en las Ramblas un centro importante de canalización de sus visitantes. Más allá del interés histórico que pueda tener este punto de la ciudad condal, con el tiempo esta calle ha visto como ha brotado un fenómeno social, que también ha atraído a los turistas. Se trata de las imaginativas estatuas humanas, establecidas a lo largo de la rambla. Si en un principio eran más bien mal vistas por las autoridades municipales, el carisma de estas entre los paseantes las ha convertido en otro “monumento oficial” de las guías para los visitantes. Es quizás, otro ejemplo de la incorporación por parte de la industria de un fenómeno que había nacido fuera. No quiero decir, que estos ‘artistas’ sean ahora funcionarios (ni mucho menos, ¡por Dios!), simplemente se han convertido en otro instrumento de las autoridades para beneficiar el turismo. Es curiosa una nota que he leído la cual dice que el Ajuntament de Barcelona va a pasar un control de calidad artística a las estatuas, con su debido certificado de calidad para poder instalarse.

En las Ramblas de Barcelona, las estatuas humanas son un ejemplo de la diversidad cultural que existe, como los retratistas, los ‘indios americanos’ o los trileros. Todo ello tiene un contenido muy social, porqué es la dedicación en la vida de estas personas. Lo que ofrecen, es mímica, espectáculo y juego. Igual que un payaso, un actor o un videojuego, por poner un ejemplo.

viernes, 7 de marzo de 2008

Freak!

Primero de todo creo que es necesario aclarar la definición del concepto. Se suele calificar al freak como aquella persona que es o actúa de forma alejada de la normalidad, véanse los casos más llamativos que pasaron por la plantilla de Crónicas Marcianas, del cual se llegó a hacer una película FBI: Frikis Buscan Incordiar, película que he tenido el gusto de no ver. También han proliferado objetos de estudio similares, como el Gilipollas, el ‘Neng’ o la niña de Shrek de Buenafuente. Incluso podríamos incluir a Santi Millán y a José Corbacho cuando en La cosa nostra interpretaban a Paco y Sebas, respectivamente. Y es que éste es el verdadero calificativo de estos individuos. Son actores, no freaks. La diferencia con los otros actores es que interpretan personajes con una personalizad muy fuerte aunque muy estrambótica. La rareza del comportamiento de éstos nos llama la atención, sin embargo, no mostramos curiosidad, sino desprecio, como alguien que se margina de los cánones sociales establecidos como ‘adecuados’. Hace un par de años, por los albores de Carnaval un amigo mío me dijo literalmente que yo era “un freak por no hacer el freak en un día en que todo el mundo hace el freak”. Me resultó gracioso…

El origen de este a término se encuentra en la película Freaks de Tod Browning de 1932, película que tengo el gusto de querer ver, y que está ambientada en un circo con un enano de protagonista. El sentido inicial del término, reforzado con la película, era el de describir a personas con comportamientos raros. Los medios de comunicación lo han querido aprovechar pero han creado productos falsos y ridiculizables.

Otra definición y para mi la que nos implica a cada uno de nosotros, es la que entiende el freak como alguien muy fan o seguidor de algo, hasta llevarlo al extremo, adaptando su vida a este objeto o persona de veneración. Tenemos de ejemplos los freaks que se disfrazan de su personaje de manga favorito, o de Star Wars, etc.


Si bien el concepto es del siglo veinte, me pregunto si la idea como tal, ya existía anteriormente. Supongo que sí, que personajes con peculiar personalidad siempre ha habido, aunque contados casos. Y es que el fenómeno del freak ha estallado con la sociedad de massas. En los últimos tiempos los individuos nos hemos creados aficiones y ocios que, al fin y al cabo, son tremendamente intrascendentes para la humanidad. Desconozco como podría pensar una persona tres o cuatro siglos atrás, lo que sí es cierto, es que tendría que estar mucho más preocupado por su seguridad y su estabilidad de lo que estoy yo, ya que en principio, no me tendría que inquietar de poder pasar hambre o de que estalle una guerra. Es por eso que me preocupo de enterarme de todo lo que salga de música de baile y electrónica en general, conquistar el mundo en el Age of Empires o pasarme largos ratos buscando películas por Film Affinity.