Es evidente que en Francia, el periodismo cultural ya está en pleno proceso de reconversión hacia un periodismo de ocio que abarque muchos más temas y disciplinas que lo qué la tradición ha marcado. Desconozco las características de las audiencias de estos tres diarios, sin embargo, intuyo que la media de edad es menor que los principales periódicos españoles, porque los contenidos franceses son mucho más frescos y cercanos. En España, parece que a los editores les cuesta ofrecer unos contenidos que atraigan a las nuevas generaciones. Es el caso de La Vanguardia, que tiene unos lectores con una media de edad bastante alta. Aún así, parece que en el diario catalán se están espabilando, ya que, al menos a mi modo de ver, su suplemento cultural es el más dinámico e innovador de los del país.
domingo, 16 de marzo de 2008
Culturales franceses, culturales españoles
Es evidente que en Francia, el periodismo cultural ya está en pleno proceso de reconversión hacia un periodismo de ocio que abarque muchos más temas y disciplinas que lo qué la tradición ha marcado. Desconozco las características de las audiencias de estos tres diarios, sin embargo, intuyo que la media de edad es menor que los principales periódicos españoles, porque los contenidos franceses son mucho más frescos y cercanos. En España, parece que a los editores les cuesta ofrecer unos contenidos que atraigan a las nuevas generaciones. Es el caso de La Vanguardia, que tiene unos lectores con una media de edad bastante alta. Aún así, parece que en el diario catalán se están espabilando, ya que, al menos a mi modo de ver, su suplemento cultural es el más dinámico e innovador de los del país.
viernes, 14 de marzo de 2008
Al lado dónde debo estar
Título Original: Auf der anderen Seite (en inglés The Edge of Heaven)
Interpretación: Nurgül Yeşilçay (Ayten Öztürk), Hanna Schygulla (Susanne Staub), Patrycia Ziolkowska (Lotte Staub), Baki Davrak (Nejat Aksu), Tuncel Kurtiz (Ali Aksu), Nursel Köse (Yeter)
Después de mes y medio del estreno de la Palma de Oro 2007, la película 7 Meses, 3 semanas, 2 días del rumano Cristian Mungiu, hoy nos llega a las grandes pantallas otra de las galardonadas del Festival de Cannes. Se trata de Al otro lado del director alemán de origen turco Fatih Akin. El largometraje se llevó el premio al mejor guión, y no cabe duda que éste está verdaderamente trabajado aún siendo un tanto rocambolesco. Akin juega con una serie de historias con unos personajes ligados entre sí, que en realidad comparten y tienen mucho más en común de lo que llegan a saber.
La película es, en cierto sentido muy inocente dada la valentía de los personajes arriesgándose como lo hacen en sus vidas. Pero es precisamente éste el llamamiento de Akin, el de luchar por lo que uno realmente desea. El problema de Al otro lado, es quizás la gran cantidad de temas que llega a tocar, sin asentarse en uno, a lo largo de las casi dos horas que dura. Sin embargo, poco a poco uno se da cuenta que sí se está asentando, que todo gira entorno a los deseos y sueños de cada uno de los personajes, de sus luchas y de su reconciliación consigo mismo.
Con un ritmo adecuado, una narración con saltos de tiempo y un lenguaje sobrio, combinando planos estáticos con algunos largos travellings, la película resulta amena, agradable y consigue estirarte del hilo hasta el final.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Mímica y juego
Barcelona, como ciudad eminentemente turista, tiene en las Ramblas un centro importante de canalización de sus visitantes. Más allá del interés histórico que pueda tener este punto de la ciudad condal, con el tiempo esta calle ha visto como ha brotado un fenómeno social, que también ha atraído a los turistas. Se trata de las imaginativas estatuas humanas, establecidas a lo largo de la rambla. Si en un principio eran más bien mal vistas por las autoridades municipales, el carisma de estas entre los paseantes las ha convertido en otro “monumento oficial” de las guías para los visitantes. Es quizás, otro ejemplo de la incorporación por parte de la industria de un fenómeno que había nacido fuera. No quiero decir, que estos ‘artistas’ sean ahora funcionarios (ni mucho menos, ¡por Dios!), simplemente se han convertido en otro instrumento de las autoridades para beneficiar el turismo. Es curiosa una nota que he leído la cual dice que el Ajuntament de Barcelona va a pasar un control de calidad artística a las estatuas, con su debido certificado de calidad para poder instalarse.
En las Ramblas de Barcelona, las estatuas humanas son un ejemplo de la diversidad cultural que existe, como los retratistas, los ‘indios americanos’ o los trileros. Todo ello tiene un contenido muy social, porqué es la dedicación en la vida de estas personas. Lo que ofrecen, es mímica, espectáculo y juego. Igual que un payaso, un actor o un videojuego, por poner un ejemplo.
lunes, 10 de marzo de 2008
Soñadores
Título original: The DreamersDirección: Bernardo Bertolucci
Interpretación: Michael Pitt (Matthew), Eva Green (Isabelle), Louis Garrel (Theo), Robin Renucci (padre), Anna Chancellor (madre), Florian Cadiou (Patrick)
Producción: Jeremy Thomas (Reino Unido, Francia e Italia)
Fotografía: Fabio Cianchetti
Montaje: Jacopo Quadri
Año: 2003
Matthew (¿o Bernardo?) llega a París. Es 1968. Le gusta el cine y allí tiene la cinematèque, donde conoce a Isabelle y a Theo. El joven estudiante americano llega en un lugar y en un momento muy especial para la generación a la que pertenece Bertolucci. Las revueltas de mayo de este año ya han estallado. Sin embargo el director, se abstiene de mostrarlo y se dedica a revisar el fondo, es decir, los ideales que había detrás de las protestas y de las manifestaciones. Es el espíritu del ’68 más que los verdaderos hechos, lo que pretende mostrar Soñadores, descontextualizar las sensaciones, emociones, pensamientos, y en definitiva, los sueños de los soñadores.
Las interpretaciones son muy destacables. Sus gestos y sus miradas dicen mucho más que sus palabras. Michael Pitt (Matthew), con cierta timidez adopta una mirada asombrada y curiosa hacia la nueva realidad que ha descubierto: el piso de los siameses Isabelle y Theo, que se convierte en el pequeño refugio donde experimentaran diversos juegos eróticos y compartirán sus ideas libremente. Y con esa libertad, Bertolucci desenmascara, de una forma bastante naif, las personalidades de los tres jóvenes. Por otro lado, Eva Green, que se estrenaba en la gran pantalla, interpreta al personaje que más evoluciona al largo de la cinta: Isabelle, se nos presenta como una chica descarada y segura, pero que al brotar sus temores, estos rompen la imagen de madurez inicial.
La película está basada en el libro del escritor escocés Gilbert Adair The Holy innocents (1988). Bertolucci llamó a Adair para ser su guionista y para plasmar en The Dreamers la atracción por la francofonia que tienen ambos. Es el recuerdo a la lucha y a la defensa de los ideales de mayo de ’68, una lucha que nos queda, hoy en día, muy lejana, ya sea por el conformismo imperante o por la poca esperanza de cambios.
Pensando en los hechos de esta semana, sobre el enclaustramiento de varios estudiantes en la Facultat de Filosofia i Lletres de la UAB, para protestar en contra del plan de estudios ‘Bolonia’, me ha vuelto a venir a la memoria la película. No quiero entrar en valorar qué ocurrió, porqué no estaba allí y porqué las versiones de ambas partes no se parecen en nada (el sindicato de estudiantes y la administración). Lo que sí se es que hubiera hecho yo, y para eso me remito a lo que dice Matthew al final de la película. Para mí, uno de los mejores finales del cine (ni lo dudo).
viernes, 7 de marzo de 2008
Banksy vs. Arco
Aun así, para muchos, el sentido antiglobalizador capitalista de las representaciones de Banksy, se convierten en humo cuando el artista de Bristol firma encargos por compañías internacionales como Puma, o entra en el negocio de la industria cultural subastando sus obras.
Yo, sin entrar en valoraciones de sus acciones, quiero hacer una simple comparación de su obra con lo expuesto en la feria Arco’08 que se hizo recientemente en Madrid.
Mi conocimiento de la feria se limita a lo que se expuso en televisión, puesto que no fui. Aún así me es suficiente para el comentario que quiero hacer, porque está referido en lo que repercute en los medios. Éstos destacaron la sección de arte brasileño y de las grandes novedades que mostraron, ya todo estaba hecho. No era más que darle otra visión a lo mismo. Por ejemplo, recuerdo una pared llena de zapatos, cuando ya han pasado casi cincuenta años de las primeras serigrafías de pop art de Andy Warhol.
Sin duda el fenómeno entorno a Arco’08, carece de innovación. Te lo venden como algo underground, y no lo es. No dudo en absoluto de que fuera interesante, de hecho, estoy generalizando y seguro que habría cosas que me hubieran llamado la atención, pero la feria era un escaparate de la industria cultural.
En cambio el fenómeno de Banksy no se encuentra del todo dentro de la industria, aunque él ya lleva más de diez años. Como siempre, lo que hoy es rompedor, mañana será anticuado. Y como Leonardo, Velásquez, Monet o Duchamp fueron rompedores en su época, ahora son figuras consagradas y más que asimiladas.
Como dijo en clase el profesor, seguramente mañana Banksy será absorbido por la industria cultural. Y mientras veremos a Banksy y sus afines en Arco’15, habrá otro ‘banksy’ por ahí haciendo cosas a su bola, hasta que también sea absorbido. Así es el ciclo.
Freak!
Primero de todo creo que es necesario aclarar la definición del concepto. Se suele calificar al freak como aquella persona que es o actúa de forma alejada de la normalidad, véanse los casos más llamativos que pasaron por la plantilla de Crónicas Marcianas, del cual se llegó a hacer una película FBI: Frikis Buscan Incordiar, película que he tenido el gusto de no ver. También han proliferado objetos de estudio similares, como el Gilipollas, el ‘Neng’ o la niña de Shrek de Buenafuente. Incluso podríamos incluir a Santi Millán y a José Corbacho cuando en La cosa nostra interpretaban a Paco y Sebas, respectivamente. Y es que éste es el verdadero calificativo de estos individuos. Son actores, no freaks. La diferencia con los otros actores es que interpretan personajes con una personalizad muy fuerte aunque muy estrambótica. La rareza del comportamiento de éstos nos llama la atención, sin embargo, no mostramos curiosidad, sino desprecio, como alguien que se margina de los cánones sociales establecidos como ‘adecuados’. Hace un par de años, por los albores de Carnaval un amigo mío me dijo literalmente que yo era “un freak por no hacer el freak en un día en que todo el mundo hace el freak”. Me resultó gracioso…El origen de este a término se encuentra en la película Freaks de Tod Browning de 1932, película que tengo el gusto de querer ver, y que está ambientada en un circo con un enano de protagonista. El sentido inicial del término, reforzado con la película, era el de describir a personas con comportamientos raros. Los medios de comunicación lo han querido aprovechar pero han creado productos falsos y ridiculizables.
Otra definición y para mi la que nos implica a cada uno de nosotros, es la que entiende el freak como alguien muy fan o seguidor de algo, hasta llevarlo al extremo, adaptando su vida a este objeto o persona de veneración. Tenemos de ejemplos los freaks que se disfrazan de su personaje de manga favorito, o de Star Wars, etc.Si bien el concepto es del siglo veinte, me pregunto si la idea como tal, ya existía anteriormente. Supongo que sí, que personajes con peculiar personalidad siempre ha habido, aunque contados casos. Y es que el fenómeno del freak ha estallado con la sociedad de massas. En los últimos tiempos los individuos nos hemos creados aficiones y ocios que, al fin y al cabo, son tremendamente intrascendentes para la humanidad. Desconozco como podría pensar una persona tres o cuatro siglos atrás, lo que sí es cierto, es que tendría que estar mucho más preocupado por su seguridad y su estabilidad de lo que estoy yo, ya que en principio, no me tendría que inquietar de poder pasar hambre o de que estalle una guerra. Es por eso que me preocupo de enterarme de todo lo que salga de música de baile y electrónica en general, conquistar el mundo en el Age of Empires o pasarme largos ratos buscando películas por Film Affinity.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Dreyer. Pasado y presente
as entorno a la religión. Fe, pecado, castigo y redención son conceptos que están muy presentes en la mayoría de películas del danés. Ya en su primera realización destacable (de producción sueca) La mujer del párroco (1920), Dreyer tratará temas como la vejez y la juventud en el matrimonio, pero será en Día de ira (1943) cuando Dreyer realizará un aprofundimiento más sesudo de la moral. En ésta, Dreyer nos planta en un ambiente rural danés del siglo XVII, en que un párroco de avanzada edad, se casa con una joven mujer, Ann, después de quedar viudo.Ann, es en un símbolo de la inocencia y de la vitalidad, quien despertará sensaciones bien diferentes a los demás personajes. La moral, la religión y la Inquisición pesan en el ambiente de una sociedad en que las personas como Ann no tienen cabida. El gran logro de Dreyer en esta película es la fantástica ambientación de los valores de la sociedad, más que del aspecto físico y material, llegando a hacernos ver Ann como una endemoniada. La primera, de las grandes películas sonoras de Dreyer, nos muestra una técnica basada en planos secuencia que exigen una perfecta coordinación de escena. Dreyer prescinde bastante de prime
ros planos y de la contraposición de éstos, haciendo una narración muy natural y cautivadora.Explota el plano secuencia a lo largo de su filmografía, sin embargo vemos algunas diferencias entre Día de ira y largometrajes anteriores como La pasión de Juana de Arco (1928) o La bruja vampiro (1932), en esta última,
donde se hace partícipe del movimiento cinematográfico expresionista alemán. En la primera, Dreyer llevó al extremo el uso de los primeros y primerísimos primeros planos puesto que la trama y las características técnicas del cine mudo lo exigían. Con este recurso, hace rebajar la teatralidad que se suele tachar al cine de los primeros andares.El cine de Dreyer plasma buena parte de la doctrina del teólogo danés Soren Kierkegaard (1813-1855), opuesto a la teoría dialéctica de Hegel sobre la historia (posterior influencia en Marx), que la considera demasiado sistemática. El filósofo escandinavo defiende el ‘yo’, el interior que uno debe explorar para encontrarse con Dios, y destaca que es necesaria la duda para conservar la fe en Él. La duda de Juana de Arco antes de ir a la hoguera o la duda de los personajes que rodean a Ann en Día de ira, sobre sus pecados.

Y hablando de la duda, hemos de mencionar la obra maestra por excelencia de Dreyer, La palabra (1955). Volviendo a situar un ambiente rural y arraigado a la religión, el director danés critica la perdida de fe de la sociedad. Cuando la fe sea recobrada entonces ocurrirá el milagro, se dice en el largometraje. Como en Día de ira, los diálogos no tienen desperdicio. Sin ánimo de comentar concretamente la película dejo un link sobre una lectura de la película. Ordet está tan cargada de simbolismo que se pueden hacer múltiples lecturas, pero ésta me parece muy acertada.
Dreyer es pasado por una cuestión coyuntural, sin embargo también es presente, porque su estilo y su contenido han hecho de él un referente del cine escandinavo. Su influencia ha traspasado los años, desde Ingmar Bergman hasta los referentes cinematográficos daneses actuales como Lars von Trier o Thomas Vinterberg. En el caso de Bergman encontramos dicha influencia en aspectos más técnicos, como la ambientación, la iluminación o el ritmo. En cambio vemos que Bergman llega a ser mucho más introspectivo en sus personajes que Dreyer. Por lo que hace a las nuevas (relativamente) generaciones de cineastas daneses, tenemos en von Trier el caso paradigmático, sobretodo en cuanto a la visión y a la concepción moral que reflejan sus películas. Así encontramos en Rompiendo las olas (1995), el hecho milagroso de La palabra con las campanas finales;
mientras que en Dogville (2003), von Trier reflexiona sobre valores como la clemencia o la culpa, igual que su compatriota, en un ambiente que a servidor le recordó otro clásico escandinavo, la obra teatral Un enemigo del pueblo (1882) de Ibsen.